4 claves para lograr tus objetivos

4 claves para lograr tus objetivos

Una situación muy común cuando uno tiene un sueño o algo que desea conseguir, lo piensa, se emociona y directamente se lanza a por su meta. La dura realidad es que con este enfoque pocas veces se consigue lo anhelado. ¿Por qué? Esta es la pregunta del millón de dólares. La buena noticia es que hoy compartimos contigo 4 claves que te ayudarán a dar pasos de gigante para lograr tus objetivos.

¿Por dónde empiezo para poder vender como los grandes?

Como todo en la vida, hay que empezar por el principio, por dar un primer paso, más para ello previamente hemos de tener bien marcada la dirección que vamos a seguir y a dónde queremos llegar.

Antes de poner en marcha el auto, pensamos en el lugar a donde nos dirigimos y hacemos un recorrido mental del trayecto que vamos a seguir hasta llegar a nuestro destino. Pues bien, de eso se trata, de evitar perdernos y dar palos de ciego.

A por el objetivo

Así, para que un objetivo, (Tu objetivo), pueda funcionar con eficacia es importante desarrollar una percepción previa de los resultados que pretendemos alcanzar.

Cuando nuestra mente tiene un objetivo bien definido, una dirección de actuación, puede enfocarse, dirigirse, volver a enfocarse y redirigirse hasta llegar a él, la energía se concentra en esa trayectoria.

En ausencia de ese objetivo la energía se dispersa y se derrocha en todas las direcciones.

¿Has intentado alguna vez realizar un rompecabezas sin haber visto antes la imagen del mismo ya completa en tu mente?

Las 4 claves para formular objetivos eficientes

Existen una serie de requisitos fundamentales que aseguran la consecución de los objetivos que nos proponemos alcanzar, y son:

1.- Plasmarlos por escrito & exponerlos en positivo

Para que tu meta tenga fuerza, lo primero de todo, ponlo por escrito. Escribe una frase o frases breves que describan en detalle que deseas. Al escribir la frase o frases de lo que anhelas has de hacerlo de forma que no existan partículas de negación o contrarias a lo que pretendemos conseguir.

Por ejemplo: voy a ver a una persona que me interesa y constituye una oportunidad para realizar negocio. Si pienso: “No quiero que me ignore”.

¿Qué estoy haciendo?

La mente traduce la información a imágenes, y puesto que en el ámbito analógico de nuestra comunicación (es decir la calidad y la forma en cómo decimos o nos expresamos) NO EXISTE LA NEGACIÓN, le estoy diciendo a mi mente: “Que me ignore”. Y, por tanto, construye una imagen de la persona rechazándome.

Entonces, la formulación correcta sería: “Quiero que me diga que sí está dispuesto a realizar negocios conmigo”.

Hagamos una prueba: Si yo le digo, “no piense en un elefante azul”, ¿Qué ha sucedido? Si, efectivamente lo primero en lo que pensaste es en un elefante azul.

Tengamos pues siempre presente que una exposición adecuada y potenciadora de nuestras metas, parte con una definición planteada en términos totalmente positivos.

2.- Que se pueda chequear su consecución sensorialmente

Si no podemos determinar tangiblemente la consecución de lo pretendido, ¿cómo sabremos que lo hemos conseguido?

Muchos grandes proyectos se vienen abajo por no saber si lo estamos o no consiguiendo, o por el contrario nos alejamos del mismo.

Es imprescindible delimitar sensorialmente (es decir, con los datos que nos proporcionan nuestros sentidos: vista, oído y sensaciones) en calidades y cantidades el objetivo y así preverlo. Es decir, debemos tener la certeza de que estamos consiguiendo lo que nos proponíamos. Es imprescindible de que esas convicciones, esas certezas, sean externas y objetivas: veo, oigo, siento.

3.- Que el inicio y mantenimiento dependan solo de ti

Siempre hay que evitar las dependencias de terceros para que nuestro objetivo se logre.

Así, por ejemplo podemos decir: “quiero casarme con X”, si X no quiere casarse conmigo no hay nada que hacer. Este propósito depende de otra persona, lo que llamamos terceros.

Sin embargo, consigo reformularlo diciendo: “voy a ser amable con X, voy a ser afectuoso, voy a ser galante”, de esta forma asumo la responsabilidad total de los resultados.

Recuerda que si un objetivo depende de otras personas, se transforma en un azar.

4.- Que sea ecológico con el sistema

Es decir, que no perjudique en modo alguno al individuo en sí, ni a su entorno. Cuando un plan contiene elementos contrarios o nocivos para el sistema (persona, grupo, familia, etc.) genera una poderosísima barrera en contra de su logro

¿Cuál sería la fórmula del éxito según lo que acabamos de ver?

• Objetivo correctamente formulado y por escrito.

• Tener evidencias sensoriales y pensar en los pros y los contras antes de tomar acción.

• Pasar a la acción.

• Ir chequeando las evidencias, para saber si hay que hacer algún ajuste o bien cuándo lo hemos conseguido.

• Tener la flexibilidad de cambio necesaria para hacer algo distinto si no lo estamos logrando.

Concluyendo

Para llegar de forma indolora y en menor tiempo a cualquier meta que tengas es fundamental reflexionar y ser consientes de lo que uno desea y como lo quiere antes de tomar acción.

Fuente: Gestiopolis

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